Normalmente no me gusta hablar de política con casi nadie. En el momento compruebo que en lo que subyace a la discusión no estamos de acuerdo, me apeo de la conversación -se convierte de inmediato en un feliz monólogo-. Tengo una tendencia innata a llevar la contraria, a cuestionarlo todo. Yo lo llamo el perfil del pitufo gruñón.
Por lo tanto, lo subyacente es lo único que aspiro a tener en común con la persona con la que hablo/discuto: Ser crítico, abierto, no dogmático... Y cómo disfruto cuando hablo con alguien así, sea cual fuere su signo político... Y qué poco a menudo tengo ese placer !
La semana pasada iba dándole vueltas a la idea de invertir en bolsa. Qué olfato el mío, menos mal que no soy impulsiva con los temas monetarios (es lo único, en general la paciencia no es lo mío). No volveré a pensar en el tema, con esas cosas no se juega; yo no, al menos. Y al poker online tampoco...

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