Me gusta llorar por lo que pudo ser y no fue. O por lo que fue y ya no es, aunque en el fondo no deseaba que fuese así, sino de otro modo.
No sé si me explico, la verdad. Pero yo me entiendo... Snif... Cómo lamento haber perdido la capacidad de autoengañarme. Debe ser cosa de la edad. Encima.

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