A menudo me ahogo en un vaso de agua.
En una semana he tenido dos averías en el coche (una de ellas era el aire acondicionado y no me lo han dejado bien, me tocará volver al maldito taller). Se ha ido la luz en dos ocasiones. El ascensor se ha averiado otras dos -una cosa consecuencia de la otra-. He alquilado tres películas que ya había visto (por error). Hace un calor espantoso y aún no ha llegado el aparato de aire acondicionado que encargué...
Sin embargo, cuando paso por verdaderas dificultades, normalmente me crezco. Pero estas fruslerías me sobrepasan.
Qué cosas, al parecer tengo una baja tolerancia a la frustración en lo tocante a lo nimio. Será que me van más los grandes retos. ¿O quizá lo de sufrir a lo grande? Que ya puestos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario