lunes 15 de diciembre de 2008

Realidad, blanca realidad.

Hay momentos en los que veo la realidad de otra manera, digamos…más real. Despojada de esa carga de falsas creencias que nos inculcan desde niñas. Ser madre no es lo que yo creía. Me siento estafada. Me pregunto si prosperaría una demanda contra Disney. Interrumpo mis reflexiones cuando me topo con una tienda presidida por un árbol de navidad horroroso, cargado de espumillones naranja butano que hacen trizas mis retinas. Se confirman mis peores temores: se acercan las fiestas. Socorro.