sábado, 21 de marzo de 2009

Mininanny.


A partir del lunes mi vida va a cambiar radicalmente, seré más feliz, o al menos eso espero: dispondré de dos horas libres diarias porque al renacuajo portador de mis genes le recogerá del cole una canguro. No es la supernanny de mis sueños, pero va a aliviar considerablemente mi agotadora cotidianeidad.

Últimamente, las jornadas se me antojan cuasi eternas. La poca paciencia que me ha sido asignada la consumo por entero en el trabajo. Para ser exacta, en el primer cuarto de hora, para qué nos vamos a engañar. Soy consciente de que alzo la voz cuando me exaspero porque alguien no me entiende, o se enroca en su negativa a hacerlo, básicamente porque no le gustan mis respuestas. Ay, pero qué trabajo más frustrante... El viernes a más de uno/a de los indecisos que vinieron a solicitar cursos, les hubiese anotado el curso de Prospección Anal. De haber encontrado el código, lo juro. Y lo peor es que se me notaba en la cara. Tal vez, y sólo digo tal vez, lo mío no sea la atención al público.

No hay comentarios: