martes, 10 de marzo de 2009

Quereres.

Ahora es una de las personas que más irritación me produce. Sin embargo, hasta no hace mucho, despertaba mi admiración. Siempre pensé que, de haber querido, hubiese conseguido lo que se hubiese propuesto, tan inteligente me parecía... En ocasiones, era tal mi frustración, que la animaba una y otra vez a estudiar, a escribir, a hacer algo distinto que aprovechase lo que a mí se me antojaba un enorme talento desperdiciado.

De niña, cuando me enviaba a la cama recién empezada una peli, le hacía prometer que me la contaría al día siguiente. Cuando lo hacía, y se podía tirar una hora y media larga, la escuchaba absorta, embelesada, pendiente de su intenso relato. Ya de mayor, cuando llegué a ver alguna, descubrí que era ella la que mejoraba aquellas pelis mediocres. Hubiese sido una excelente guionista. Hubiese podido ser lo que hubiese querido.

Durante mucho tiempo, la casa de mis padres fue un lugar bullicioso, lleno de gente que nos visitaba con frecuencia, mis amigos solían venir a menudo, encantados de compartir charla, bromas, juegos y confidencias con mi madre. Hubiese jurado que me envidiaban. Yo presumía, henchida de satisfacción, de tener la madre más enrollada del mundo. En parte me duele recordar todo aquello cuando la veo ahora. Porque mi madre, de haber querido... Pero su querer, por lo visto, siempre fue el mismo.

Mi madre es una gran referencia para mí. Gracias a ella soy consciente de lo erróneo y autodestructivo que es amar con tal desmesura. Y en lo que te puede llegar a convertir.
Mi frustración ha dado paso a la pena, la pena, a más frustración... Es un maldito bucle del que ni el mejor de los psicoanalistas saldría airoso. Me temo.

2 comentarios:

Settembrini dijo...

Joder cabrona, casi me haces llorar. Yo también recuerdo tu casa en aquella época.

Un beso desde Murcia...

Anónimo dijo...

a mí se me encoge el corazón al pensar cómo se puede ir al traste una vida entera y me dá rabia al mismo tiempo.Que nostalgia siento cuando pienso en aquellos tiempos tan alegres...muchas veces me pregunto si todo ese bullicio de casa que yo tambien he vivido volverá algún dia,bueno ya me he puesto triste, voy a ponerme a pensar en otra cosa.....