martes, 22 de enero de 2008

La pícara viborita...

Trabajar de cara al público, según dónde y con quién, puede llegar a ser expuesto, estresante como mínimo.
Todos los días ocurre algo, malas caras, alguna discusión o conato de bronca. Pero hoy he tenido la sensación de que alguien destilaba veneno (en mi dirección, claro). El caso es que a mí siempre me ha gustado el trato con la gente, sin embargo hoy he echado de menos el estar enterrada bajo una pila de expedientes polvoriento, inanimados, sobre todo inanimados. Una no está igual todos los días, y yo hoy he ido al trabajo sin protección, supongo que mi extremada sensibilidad se debe al Síndrome Premenstrual -SPM a partir de ahora-. Malditas hormonas. Me pregunto si tal circunstancia es detectable para una viborita. Juraría que sí. Qué desagradable la sensación de estar cubierta de todo el odio que ha descargado sobre mi. Y lo peor de todo, con mucho... Que me duele el orgulloooooo... Maldición.