lunes, 7 de julio de 2008

Trasplantes.

A menudo suelo soñar con las casas en las que he vivido. Me despierto con una vaga sensación de pérdida y tristeza.
A los diez años había pasado ya por cinco ciudades. Lo recuerdo todo muy bien.
Hoy he contado veintinueve. He vivido en veintinueve casas distintas. Tal vez por ese motivo ahora no me decido a abrir todas las cajas después de un traslado. Mi record de permanencia en un mismo sitio es de cuatro años seguidos. Y no tengo la impresión de que vaya a batir mi propia marca.

Me digo que tal vez no tenga tanta importancia. Pero de niña, y a veces no tan niña, con frecuencia he tenido la sensación de ser arrancada de un sitio. Luego estaba la cara de póker que debía poner cuando alguien me preguntaba de dónde era. Porque siempre tenía el acento equivocado: En Murcia hablaba andaluz, en Segovia, murciano, en Alcoy, segoviano, en Asturias, alcoyano... No sé qué acento tengo ahora, al menos ya no me siento fuera de lugar. Pero tampoco dentro...