domingo, 14 de diciembre de 2008

Resaca dominical.

Escucho canciones viejas de Kraftwerk un domingo a medio día mientras me tomo un vino, a veces me gusta poner las bandas sonoras de mi pasado. Éste es uno de esos domingos raros en los que estoy completamente sola en casa. He decidido posponer todas las tareas pendientes para poder dedicarme a mi vicio más oscuro (y odioso): pensar, recordar, hurgar… Pero no logro deprimirme. La resaca del entontecimiento que me provoca mi M.M.A.(*) aún ejerce sus efectos. El espejo de la habitación refleja mi tonta sonrisa. Así no hay quien piense. En fin, otra vez será.


(*)M.M.A.: Muy Mejor Amigo.