martes, 23 de septiembre de 2008

La Náusea.

A veces me disgusta la gente en general. Los/as desconocidos en particular. Camino por la calle, los miro y se desata en mi interior una oleada brusca de repulsión. Bueno, en el trabajo también me pasa. Me suele ocurrir con más frecuencia en primavera y verano. Tal vez sea una respuesta a la salvaje agresión que sufre mi olfato. Cómo añoro en esos momentos mis sempiternos constipados invernales. Y no es cuestión de culparme a mí misma por tener tan buen olfato y percibir los intensos olores corporales ajenos, digo yo.