Tengo un amigo -mi MMA(*), en realidad- con una memoria prodigiosa. Autores, títulos, argumentos, fechas, frases exactas... Lo recuerda prácticamente todo. Me resulta asombroso, y yo y mi flaca memoria, que debe ser lo único flaco que tengo, le envidiamos cordialmente.
Desde cría me resultaba aburrido ejercitar la memoria, de forma que, rápidamente me busqué una buena excusa para evitarlo. Hice mía una frase de Einstein (de nombre Albert, éso sí lo recuerdo), con semejante aval, bien podía no remorderme en absoluto la conciencia por no aprenderme las cosas de memoria.
A veces pienso que no fue una buena decisión. Tal vez ocupé mi memoria recordando cosas que no debía...
(*) MMA: Muy Mejor Amigo.
