Mis padres no viven juntos. Uno habita en Los Mundos de Yupi y la otra en El País de las Gominolas –a pesar de su diabetes galopante-. Los quiero y hace mucho que no los juzgo, o lo intento al menos. Pero me siento a menudo como una madre. Me preocupo cuando toman decisiones alocadas, absurdas y estúpidas. Es incómodo por lo frustrante. Soy demasiado joven para tener hijos tan mayores.
jueves, 8 de mayo de 2008
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