Me invade una pereza enorme este preciso sábado por la mañana. Afortunadamente quité el árbol de navidad unos días atrás, lo que me hace sentir relativamente a salvo. Empiezo a sospechar que es mi último compañero la causa de tanto cansancio. Agotamiento, diría yo. No llevamos mucho tiempo juntos pero condiciona mi vida, desde que me levanto hasta que me acuesto. He intentado alejarlo de mí, pero es como un centinela, alerta para instalarse y controlarme en cuanto bajo un poco la guardia.
Es él o yo, no aguanto más, se ha apoderado de mi vida. ¿ Por qué nos tuvimos que encontrar, qué o quién te puso en mi camino? Maldito seas, maldito mil veces virus estomacal. Espero y confío que mis defensas te aniquilen por fin.
Es él o yo, no aguanto más, se ha apoderado de mi vida. ¿ Por qué nos tuvimos que encontrar, qué o quién te puso en mi camino? Maldito seas, maldito mil veces virus estomacal. Espero y confío que mis defensas te aniquilen por fin.