lunes, 28 de abril de 2008

Descansando en paz.

Hace aproximadamente media vida que me persigue un deseo de forma recurrente: Tener tiempo. Tiempo para hacer lo que quiera. Para no hacer nada, concretamente.
Poder tumbarme en genuina paz. Y sin que ninguna tarea acuciante mordisquee ratunamente el fondo de mi -previamente adormecida- conciencia.
Pero es que no hay manera, siempre me quedan cosas pendientes, parece no tener fin. Y las pocas veces que lo he logrado, mi gen calvinista se ha sublevado repentinamente: "Si tienes tiempo, debes ocuparlo, ¡ya!"

Y entonces una duda si apuntarse a clases de piano, que las históricas carencias musicales son una tarea pendiente de vital importancia... Oh, y dios me libre de olvidarme del deporte, cómo he podido olvidarme así como así de las agujetas, media vida juntas.... Alistarme en un gimnasio de inmediato. ¡ Señor, sí, señor !

Sin bebé.

Repaso los cajones de mi hijo a ver si le viene algo de ropa del verano pasado. Miro la talla de las etiquetas: pone de 4 a 5 años. Mañana cumple 5 y de repente soy dolorosamente consciente de que pronto llenaré el armario con la talla 6. Se me hace un nudo en la boca del estómago. Seis años es mucho. Ya no es mi bebé. Algo en mi interior se rebela ante su insolente forma de crecer.
A traición, va el niño y decide hacerse mayor. Sin previo aviso.
¿Cómo pudiste hacerme esto a mí? ¡ Oh yeah !

jueves, 17 de abril de 2008

Subtítulo.

Hay cosas que no se cuentan nunca... Ni siquiera en un sitio tan íntimo como este blog.

martes, 15 de abril de 2008

Todo sigue su curso...

Ayer empecé un curso llamado "Cómo utilizar la negociación para resolver conflictos". Mis expectativas se han desvanecido de golpe esta tarde. No me sirve para el trabajo con el público. Definitivamente, creo que tendré que desempolvar mis apuntes de otro curso: "Atención al ciudadano", éste bastante acertado y plagado de utilísimas técnicas para no volverte loco en el curro.
Los dos profesores son psicólogos y a ambos los conocía de otro curso. La de esta tarde me ha resultado tediosa -de nuevo-, juraría que aburre a las piedras. Y se le nota mucho que lo suyo es el psicoanálisis.
Nos ha pedido a todos los alumnos que describiésemos un conflicto reciente. Cuando ha llegado mi turno, me he enterado, ¡oh, sorpresa!, que a menudo mis conflictos interpersonales me generan toda suerte de conflictos internos. El resto de la clase -con los ojos en blanco- ya me veía negociando conmigo misma... La solución: acudir sin pérdida de tiempo a un psicólogo a que me lo vea. He recordado de repente que no me gustan los psicólogos.
La clase ha resultado tan aburrida que mis dudas eran: ¿llevará botox la profe? ¿Se habrá infiltrado los morritos?. Pero, claro, no era plan alzar la mano para aclarar tales misterios.
Y mañana, cinco horas más con la misma. Pues hay que joderse.

domingo, 13 de abril de 2008

Carpe diem.

Mi padre, hace mucho tiempo -debía ser yo adolescente-Bueno, no tanto tiempo en realidad, me dijo que las personas a veces nos complicamos la vida tontamente: cuando todo va bien y no tienes problemas, te los creas, los buscas o piensas mucho, mucho, mucho, y al final siempre encuentras algo por lo que preocuparte y sufrir.
Evidentemente, éso lo decía porque era un error de gestión que yo a menudo cometía. Y cometo.
Sigo poniéndole "peros" a todo. Lo del Carpe diem es una aspiración que frecuentemente olvido y raras veces consigo. Joooooo. No quiero, no quiero y no quiero ser así.

sábado, 12 de abril de 2008

Cajas.

Hace cosa de un año y siete meses que me mudé a esta casa y acabo de contar las cajas que aún me quedan por vaciar: cinco. Una contiene útiles de cocina, así que quizá esté allí mi olla exprés. Tal vez nunca llegue a saberlo.
Las dichosas cajas han pasado a formar parte del paisaje de mi casa y no me molestan. Incluso sirven para poner cosas encima: más cajas.

lunes, 7 de abril de 2008

Parking.

Otra vez en el parque con mi hijo. Y están las mismas de siempre, sólo que hoy, el grupo vociferante es la manada más nutrida. Una de ellas llama a su hijo lanzando alaridos hirientes. A pesar de que tiene voz de camionero bronquítico, el nivel de decibelios es asombroso. Me intriga si sus cuerdas vocales resistirán. "¡¡¡Ivaaaaaaaan!!!". Pues sí.
Ahora la conversación gira en torno al trabajo. En realidad a su ausencia. La de la voz cazallera presume: "Pues yo, me he pasado la vida rascándome el chumino". Verdaderamente no dice rascar, sino "arrascar" y lo hace destrozando de paso unos cuantos tímpanos.
Observo -consternada- que varias están preñadas. Parece contagioso. Da miedo: se reproducen de forma alarmante.
Me duelen la cabeza y el diccionario de oírlas y el timbre de sus voces es... Indescriptible. Lo siento hijo mío, nos volvemos a casa.

domingo, 6 de abril de 2008

Despertares (malos).

Esta mañana de domingo me he levantado fatal. Empiezo a elucubrar una fórmula imprecisa en la que el SPM(*) es inversamente proporcional a lo doloroso de la menstruación -para compensar, supongo-.
Los ositos de mi pijama me miran horrorizados desde el espejo: párpados hinchados, melena ochentera... Resumiendo, un espanto. Me vuelvo resuelta a la cama a ver si mejoro, pero me resulta imposible pegar ojo. La vecinita de arriba ya se ha levantado. No consigo entender cómo alguien puede hacer tanto ruído al caminar. Llego a la conclusión de que se transforma en un centauro al llegar a su casa. Y además lo hace con el único propósito de fastidiarme.
(*)SPM: Síndrome premenstrual.