No suelo hacer propósitos de año nuevo. Confieso que una vez me hice el de dejar de fumar. Según sonaron las doce campanadas, encendí un cigarrillo maquinalmente durante el brindis con cava. Fue una señal, seguro. Antes de reyes había abandonado del todo mi propósito.
En realidad, la sensación vital de dejar un año atrás la tengo cuando se acaban las vacaciones de verano, al comienzo del curso académico. Debo tener biorritmos escolares. Digo yo.
En realidad, la sensación vital de dejar un año atrás la tengo cuando se acaban las vacaciones de verano, al comienzo del curso académico. Debo tener biorritmos escolares. Digo yo.
