Esta mañana, mientras caminaba hacia mi trabajo, se me ha ocurrido una teoría. La cantidad de deposiciones caninas que veo es directamente proporcional a mi mal humor. No se trata, claro está, de que realmente haya más o menos. Supongo que todos los días son aproximadamente las mismas. Pero cuando de repente, no sólo soy consciente de su existencia, sino que me parecen escandalosamente numerosas, es que me he levantado de un humor de perros. Claro.
martes, 3 de junio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
