sábado 25 de julio de 2009

Crítica constructiva.


Paulatinamente él había ido minando su autoestima.
A veces eran simples observaciones sobre su vestuario. Otras, en cambio, eran aparentes bromas por su peso, su silueta o su comportamiento. Los comentarios a cerca de su torpeza intelectual en general eran frecuentes y públicos. Y a pesar de todo esto, lo que más la sacaba de sus casillas era que, nunca, en ningún momento, él la había elogiado ni piropeado por nada.

Un día ella explotó y le dijo al fin lo que pensaba. Él le reprochó: “…desde luego nena, que a ti no se te puede decir nada, como, por lo visto, tú eres Doña Perfectaaaa…”. Y se lo dijo presa de la indignación, mientras la emprendía, furioso, a cucharadas, con el plato de lentejas con cianuro que ella le había preparado.

viernes 24 de julio de 2009

La felicidad no vende(*)

Pues sí, las entradas de mi blog ya no son lo que eran. Empieza a oler a mustio. Y te preguntas si me pasa algo. Intentaré ser breve:

1.- Mi vida sentimental va genial.
2.- Del tema económico no me puedo quejar, además, he ascendido recientemente y tengo el trabajo al que siempre aspiré.
3.- La salud bien, gracias.

Coño, pues me pasa que soy asquerosamente feliz. Y no se me ocurre nada ingenioso que escribir, o algo sobre lo que despotricar. Y de haberlo, te juro por mis endorfinas que, en medio de esta nube tóxico-rosácea y entontecedora, no veo nada.


* En respuesta al último comentario anónimo.

viernes 17 de julio de 2009

Sumisión.

Todo el mundo tiene Su misión. Yo también tengo la mía. En realidad he de reconocer que tengo varias, de distinta clase. Mientras la una es gratificante, satisfactoria, divertida y completamente voluntaria, otras, en cambio, son imposiciones contra las que me rebelo y debo llevar a cabo a mi pesar. No me aportan nada, salvo rabia por tener que hacer lo que no quiero. Contra ciertas fuerzas, un cursillo de asertividad de cuarenta horas, me temo que no es suficiente… A veces pienso que, de haber sido mi vida una peli -Matrix, concretamente-, me habría guardado a escondidas la pastillita azul. Para darle una chupadita de vez en cuando, o algo…

jueves 4 de junio de 2009

En Memoria.

La observo con disimulo mientras mira concentrada la pantalla de su ordenador. Su barbilla, casi un seudópodo, convertida en un sentido más, se aproxima terca al monitor mientras sus ojillos se empequeñecen imposiblemente. Me llega el eco de su conversación, casi nula, sustituida de repente por el lento sonido de su dedo índice sobre el ratón.
Juraría que su estudiada mirada no es otra cosa que una pose, conseguida tras años de esfuerzo y temor por ocultar su profunda ignorancia.
Dicen que el sano cotilleo es bueno para mitigar el estrés. Pues eso...

viernes 24 de abril de 2009

Soy tu esclavo.


De todos sus esclavos, siempre me he considerado, humildemente, el favorito. Pero ha tenido que llegar la primavera para verme, de repente, colmado de atenciones, mimos y cuidados. Diríase que quisiera presumir de mí, yo que hasta ayer permanecía encerrado, ajeno a las miradas, con la dolorosa sospecha de que se avergonzaba de mí, de mi aspecto carente de glamour –hasta ese punto me mantuvo oculto- .

Observo, henchido de gozo, sonrosado y brillante de satisfacción, como ella, oh ama dilecta, repara en mi indigna existencia. ¿Me equivoco, o tal vez hay un atisbo de aprobación en su mirada? Soy su preferido, no hay duda: he sido el primero de sus esclavos en ser presentado en sociedad. Me lleno de orgullo pensando en ello, mientras me arrastro para asomarme sumiso al minúsculo balcón que ella, mi ama, mayestáticamente erguida sobre mí, me ofrece.


Desde la atalaya de sus sandalias… Siempre a sus pies, mi ama adorada.
Firmado: Tu dedo gordo.

lunes 23 de marzo de 2009

El día perfecto.



10,30 p.m.

Me caigo de sueño. Y la peli no ha hecho más que empezar. Malditas interrupciones publicitarias. Tras dos anuncios de cosmética, decido no insistir y me voy a dormir.


7,30 a.m.

Tras aplicarme concienzudamente la crema hidratante, constato ante el espejo que mis patas de gallo imaginarias se han atenuado. Mi piel resplandece, más firme, tonificada y tersa. Igualito que en los anuncios. Bendita publicidad.

Me tomo un café aromático acompañado de la tostada perfecta, mientras repaso mentalmente el contenido de mi armario. Saco un brazo por la ventana, para hacerme a la idea de la temperatura exterior. Decido alegrar la mañana de los usuarios y me capuzo un escote. Me cuelgo del brazo mi fantástico bolso comprado en las rebajas y bajo en el ascensor asfixiando al vecino con mi perfume perfecto. Ya en la calle, no he dado más de veinte pasos y... Todo deja de ser como en un anuncio. En fin, mañana será otro día.

sábado 21 de marzo de 2009

Mininanny.


A partir del lunes mi vida va a cambiar radicalmente, seré más feliz, o al menos eso espero: dispondré de dos horas libres diarias porque al renacuajo portador de mis genes le recogerá del cole una canguro. No es la supernanny de mis sueños, pero va a aliviar considerablemente mi agotadora cotidianeidad.

Últimamente, las jornadas se me antojan cuasi eternas. La poca paciencia que me ha sido asignada la consumo por entero en el trabajo. Para ser exacta, en el primer cuarto de hora, para qué nos vamos a engañar. Soy consciente de que alzo la voz cuando me exaspero porque alguien no me entiende, o se enroca en su negativa a hacerlo, básicamente porque no le gustan mis respuestas. Ay, pero qué trabajo más frustrante... El viernes a más de uno/a de los indecisos que vinieron a solicitar cursos, les hubiese anotado el curso de Prospección Anal. De haber encontrado el código, lo juro. Y lo peor es que se me notaba en la cara. Tal vez, y sólo digo tal vez, lo mío no sea la atención al público.