Se me acaba el bolígrafo verde con el que escribo mis entradas antes de pasarlas al blog. Me lo regaló un amigo. Yo quería que fuese algo más (el amigo, no el boli)... Me sorprendo a mí misma buscándole un significado especial al hecho de que se agote la tinta de ese, precisamente ese boli. El que había sido mi boli favorito. Aún estoy escribiendo con él, pero el otro día se paró. Sé que está acabado, como mi pretendida relación con mi amigo.
Mañana mismo voy y me compro otro (boli), pese a que aún escribe el condenao...
