Ser portador de malas noticias no es nada agradable. A diario me toca esa penosa tarea más de una vez en mi trabajo y no me gusta. Me pregunto entonces cómo hace la gente cuya profesión lleva asociada esa característica. Yo me siento mal. Supongo que con el tiempo se vuelve una más impermeable. Pero hoy tengo la sensación de que trabajo en la Oficina del Cabreo, la Frustración y la Desesperanza. Que viene a ser lo mismo que la Oficina de Empleo. Para qué nos vamos a engañar, ea.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
