"Tonto el que piense"... Mi hermano Juanjo y yo nos lo solíamos decir con una mirada de complicidad. Esa frase significaba mucho. En resumen: lo que se sufre en ocasiones cuando uno piensa demasiado. ¡ Lo felices que se nos antojaban las personas que no lo hacían !
Como cuando intenté dejar de fumar, traté de listar las ocasiones en las que pensaba demasiado y las que no, para evitar las unas y propiciar las otras. He aquí el resultado de las segundas:
1) Jugar al tenis.
2) Intentar que funcione el Pc cuando no va.
3) Trabajar en algo nada aburrido ni rutinario.
4) Jugar al ajedrez contra alguien mayor de 5 años.
5) Bailar.
De la 1 a la 4, requieren concentración, por muy multitarea que resulte una ser... La 5 es evasión básicamente.
Mi hermano es muy afortunado porque ha conseguido la 3. Aunque lo intento denodadamente, siempre termino siendo más tonta que él. No consigo librarme de este lastre, maldición.
