jueves 4 de junio de 2009

En Memoria.

La observo con disimulo mientras mira concentrada la pantalla de su ordenador. Su barbilla, casi un seudópodo, convertida en un sentido más, se aproxima terca al monitor mientras sus ojillos se empequeñecen imposiblemente. Me llega el eco de su conversación, casi nula, sustituida de repente por el lento sonido de su dedo índice sobre el ratón.
Juraría que su estudiada mirada no es otra cosa que una pose, conseguida tras años de esfuerzo y temor por ocultar su profunda ignorancia.
Dicen que el sano cotilleo es bueno para mitigar el estrés. Pues eso...