viernes, 24 de abril de 2009

Soy tu esclavo.


De todos sus esclavos, siempre me he considerado, humildemente, el favorito. Pero ha tenido que llegar la primavera para verme, de repente, colmado de atenciones, mimos y cuidados. Diríase que quisiera presumir de mí, yo que hasta ayer permanecía encerrado, ajeno a las miradas, con la dolorosa sospecha de que se avergonzaba de mí, de mi aspecto carente de glamour –hasta ese punto me mantuvo oculto- .

Observo, henchido de gozo, sonrosado y brillante de satisfacción, como ella, oh ama dilecta, repara en mi indigna existencia. ¿Me equivoco, o tal vez hay un atisbo de aprobación en su mirada? Soy su preferido, no hay duda: he sido el primero de sus esclavos en ser presentado en sociedad. Me lleno de orgullo pensando en ello, mientras me arrastro para asomarme sumiso al minúsculo balcón que ella, mi ama, mayestáticamente erguida sobre mí, me ofrece.


Desde la atalaya de sus sandalias… Siempre a sus pies, mi ama adorada.
Firmado: Tu dedo gordo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡¡BUENÍSIMO!!!!!
Me ha recordado al principio del libro "LA REINA" de Pilar Urbano

Anónimo dijo...

¡¡¡¿piensas seguir escribiendo algo?!!!

Soloani dijo...

Es que últimamente llevo una vida muy ajetreada, no tengo tiempo pa na. Pero estoy en ello...